Terminó la Formación en Centros

JOSÉ R. PEDRAZA. Por segundo año consecutivo, el IES La Escribana ha desarrollado su plan de Formación en Centros, figura administrativa que la Dirección General de Formación del Profesorado, a través del Centro de Profesores, oferta a los centros educativos a fin de formar a los docentes para mejorar la práctica profesional en la idea de mejorar los resultados académicos, resolver déficits o carencias y fomentar el trabajo cooperativo en determinadas líneas de trabajo.

En La Escribana el proyecto del curso 2010/2011 ha girado en torno a la Educación Ambiental, la Convivencia y las TIC’s, temas tratados en el curso anterior, excepto la Convivencia, que este año se ha incorporado a la Formación. Casi todo el Claustro se ha integrado voluntariamente (¡!) en la misma. La coordinación ha corrido a cargo de Sonia Moncalvillo y José R. Pedraza, y el asesoramiento ha correspondido a Juan C. Collantes.

El desarrollo ha consistido en la participación en un foro interno dentro de la plataforma “Colabora”, de la Consejería de Educación, en el que mensualmente se ha debatido en torno a un hilo de discusión (foro fructífero); la subida a la plataforma digital de materiales diseñados por los integrantes (desigual aportación); y tres sesiones externas (dadas por profesorado especialistas ajeno al centro) a lo largo de todo el año, correspondientes a cada una de las líneas de formación (importantes contribuciones). Respectiva y cronológicamente, José Larios Martón habló de “Cambio climático y el programa KiotoEduca” (en relación a dicho programa ambiental y aprovechando la Semana Cultural); Bartolomé Calero Rubio, que nos enseñó de “La gestión de la convivencia en el aula”; y Francisco J. Carmona Morales nos introdujo en “La pizarra digital interactiva en el IES La Escribana”.

El próximo año, la Formación en Centros precisa, a nuestro juicio y en caso de producirse, de un giro radical por múltiples motivos, lo cual debe venir acompañado de una profunda reflexión sobre su conveniencia de continuidad, y, en caso afirmativo, la revisión de las temáticas formativas (las que atiendan las necesidades detectadas de manera contextual), así como la revisión  de la propia coordinación del plan.

Sólo un profesorado activo, formado e inconformista puede cambiar la realidad social para mejorarla en su grado de participación pública, su autonomía económica y cultural o su pensamiento crítico, siempre y cuando todas las fuerzas y agentes intervinientes en la educación de las jóvenes generaciones confluyan empujando animosa y armoniosamente hacia la consecución de unos mismos fines.

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